Agua Troyana

Agua Troyana

Nos puede salvar la proximidad

y un camino de agua troyana

en la que nos bañemos desnudos

sin la piel del género y producto,

nos empujan a elegir, eso es creencia

no me dejan ser yo, eso es autoridad,

nuestra esencia es la persona 

que nunca podremos ser,

nuestro rostro es de alguien

que  parasitó nuestra existencia,

los espejos están limpios de lamerlos,

rezuman las fuentes de agua troyana

nieve licuada desde el mismo fuego

forjado por la proximidad de otro cuerpo

el que nos guste, el que nos quiera,

esta más penada la libertad que la guerra

más la orientación del deseo, del sentimiento

que encañonar con ideas y sus palabras,

más la lucha por la identidad

que el monoteísmo adquisitivo,

más la unión y sororidad

de una marea violeta,

que la de una mano alzada

con su punta eyaculado patriarcado,

…no existe el sesgo, es una violencia que nos arrastra…

Perseverancia.

Perseverancia.

La existencia, resistencia y duda

esas partes iguales que nos parten,

la certeza es el ancla de las inseguridades

coto para detenernos en la caza al hueco,

esa iglesia de sacerdotes desdibujados

nos corrompe las ganas de vida

aquellos rezos en la puerta del sollozo

solidificaron cualquier atisbo de alegría,

nos controlaron para resignarnos

nos engañaron con la tonta esperanza

y cuando se acerca la muerte sola

de puntillas, agazapada entre el telón

nos desafía, juega entre los dedos

lo aprendido se licúa en lagrimas

los recuerdos afloran como un manantial

y no sirve la creencia, no sirve la nada,

no sirve la ciencia, no sirve la nada

seguir, seguir, andar, reanudar el paso

de frente, a veces de espaldas, de lado

es difícil, para eso estamos construidos, 

para sentir, emocionarnos, doler, disfrutar

como arietes golpeando puertas

como toboganes trasladando traseros,

es esa ley de vida que nadie nos enseñó

hurtándonos días que se fueron

en los que no nos atrevimos…

Resolver una enfermedad no es atacar los síntomas.

Resolver una enfermedad no es atacar los síntomas.

Sin la esencia misma

esa tranquilidad inverosímil, me pierdo,

es una especiada y larga sonrisa de almendros

raspante de rodillas en tierra de alegres gusanos,

embriaguez de la fuerza

apetito por la guerra,

reina la paz en la falsa democracia

en sus tinieblas llueve rocío

se paraliza ya nuestra más sutil libertad

rasgando una brecha, se abre el abismo,

si no lo aprecias también caerás,

la sociedad se automedica

con un paracetamol tras otro

acalla la multitud de síntomas

se sienta en el sillón a ver lo absurdo,

mientras el exterior revienta

la enfermedad sigue su curso,

tenemos deficit de democracia

el fascismo la pudre por dentro

y si no remamos, no por la verdad

si no por la verosimilitud y la coherencia

el mundo una vez más estará perdido.

El consumo es un modo activo de relacionarse, es un modo de creencia y esperanza sobre los objetos…(Baudrillard)

El consumo es un modo activo de relacionarse, es un modo de creencia y esperanza sobre los objetos…(Baudrillard)

Dejó dicho que la creencia sobre el hecho triunfaría

la ilusión sobre la verdad, el mito sobre lo racional

nos dejó en la confusión que nos produce la soledad,

y para rellenar el vacío de su egregias palabras

nos lanzamos al mundo con la ansiedad por bandera

a conquistarlo convirtiendo objetos en basura

las condiciones laborales, una antena parabólica

los sueldos, los viajes, los suéter de manga larga

las zapatillas para la playa, la comida

los abrazos, un beso, el bozal sin sonrisa

la cerveza, el deporte, una masa arbolada

una sombrilla, loción para la barba

las opciones de igualdad, la conciliación

un sonajero, una botella de lejía, una silla

el mundo es el basurero de las mil caras,

Allí, aquí, en nuestro solitario y aburrido hogar

dejan los objetos de tener importancia,

se vuelven como nosotros, un obstáculo

debemos sortearlos para alcanzar ningún sitio

el pequeño cubículo no nos deja desarrollarnos,

pero aún así son los únicos que nos acompañan,

salimos a las calles buscándolos entre estanterías

para saciar una necesidad que no conocíamos,

y al llevarlos a casa con esa alegría novedad

les buscamos un lugar que no existía

un tiempo que no teníamos

una vida que terminó siendo suya.

La injusticia aceptada

La injusticia aceptada

Es un lastre de inconsistencia la guerra que destruye esa nada

vuelcan los cayucos ante los ojos y las manos están en los bolsillos

contando las monedas por las que tememos sin ser nuestras,

somos de material conductor de la injusticia, circula sin tocarnos

se demuestra en el hueco que hacemos en el sofá del sedentarismo, 

siempre existe un necio, Jinete de apocalipsis y barba

que a golpe de mentira y maldad culpa a quien se busca la vida

pero también existen los que nos sumimos en la nada

de nuestro corazón simplemente latiendo dejando pasar

la oportunidad de mejorar viendo la otredad,

La inconsistencia de la guerra que destruye esa nada 

es únicamente lo que podemos considerar esperanza,

una pequeña astilla flotando en la mar océana,

y no es poco, agarrarse con las exiguas fuerzas

de un mamífero que olvidó sus prensiles manos 

y sus blandas garras para rasgar la fascista palabra,

derrotar la maldad que nos destruyó 

para usar sus huesos, sus ojos, sus tripas

para hacer nudos que construyan colgantes caminos.

transmutación del alma política

transmutación del alma política

…Oiga, ¿no va a escucharme?, ¡es usted testarudo!, ¡sus medidas no servirán!, aquí no hemos sido elegidos para gastar bromas a los ciudadanos, se ha subido a la tribuna a dar un mitin y nadie le ha entendido, ninguna persona de las que está en su casa ha quedado convencida, y yo me debo a ellos, voy a ser su voz ahora que todavía podemos hacer mucho para cambiar todo lo que ha hecho mal, me he dado la vuelta como un calcetín, usted se ha autoproclamado en adalid de las buenas maneras, de los buenos sentimientos, de las buenas caras, y solo intentando que la gente actúe con la palabra bueno por delante no se consigue lo que usted pretende, ni nada si me apura. La debilidad es copartícipe de los malos gobernantes, es la que convierte en inflexible al más dubitativo, y en flexible al más terco, es como el hongo que pudre la madera reblandeciéndola y convirtiéndola en una pasta. La debilidad es un virus. No ha sido una comparación acertada a tenor de los acontecimientos que felizmente están pasando. La debilidad es por antonomasia quien ostenta el mayor número de bajas de la sociedad, tanto literalmente, como por ser expulsadas del mercado y por consiguiente de nuestra vista, ¿cuántos duermen en la calle por la debilidad del sistema?, ¿cuántos deben hacer cola en el banco de alimentos?, verdad que no disponemos, ni usted ni yo, de esos datos, no los hemos preparado, no los tuvimos en cuenta, ya los damos por perdidos, y si un gobernante olvida un grupo de gente, aunque decir suele pasar sería quedarse corto, no gobierna con la justicia como adalid. Es usted presidente de todos y todas, obviamente de ellos también, de los que se sientan enfrente, y a la derecha e izquierda. Llevo veinte minutos diciéndoselo, y me siento repetitivo, pero con el ánimo de que recapacite se lo explicaré otra vez de una manera diferente, los seres humanos hemos venido al mundo para intentar ser felices, justo deberíamos poner el énfasis es en el verbo intentar, usted lo conjuga poco, dejar que los sucesos se acomoden solos y luego ponerse medallas en caso positivo o echar culpas afuera en caso negativo, es su máxima en la vida, personalmente no le ha ido mal, pero no se trata de su persona, sino de a quienes administra y por consiguiente dependen en gran medida de las decisiones que tome. Ya conocemos las consecuencias. Se ha quedado apoltronado en sus primeros ideales, el mundo nos ha cambiado, hace unos meses nadie se podía imaginar la hecatombe en la que nos sumiríamos, y de la que hemos salido gracias al esfuerzo de todos y todas, también de las que olvidamos y obviamos, me gustaría terminar con esta sugerencia, se la he dicho tantas veces durante mis palabras, se la digo otra, y las que haga falta, y miro a todos, todas, mis compañeros y compañeras, de este descomunal golpe nos levantaron las cuidadoras, las limpiadoras, las trabajadoras de supermercados…ya sé, no son solo mujeres, quiero utilizar el genérico femenino porque se lo merecen, a usted esto no le gusta, el genérico masculino niega la imagen en nuestros cerebros a la mitad de la población, y en estas profesiones que he mencionado a mucho más del cincuenta por ciento, ya sé que colecciona una plétora de argumentos contrarios a lo que estoy diciendo, los conozco de memoria, eran los míos. Yo estaba donde está usted hace apenas cuatro meses, ¡vaya primavera distópica! Lo podíamos titular el año sin primavera, como aquel sin verano cuando se reunieron en torno a Lord Byron creando varios mitos de la literatura universal, Mary Shelley con su Frankestein, y John Polidori con su vampiro. Siquiera ha llegado a ser una pesadilla, pues la vivimos pellizcándonos y no despertábamos. En una pesadilla correríamos, gritaríamos, manotearíamos, quedaríamos paralizados. Esta por ser real nos obligó a luchar contra molinos a la vez que sabíamos que no íbamos a despertar, pasábamos el día como si nos hubiera caído una losa, nos arrastró la corriente, y nos ha modelado a modo de cantos rodados. Qué bueno sería para los dos, para nosotros, para mí, que el tiempo nos cediera la potestad de mantener un diálogo, yo soy el a posteriori, en mí se personifica el principio de la sapiencia, he aprendido y con ese aprendizaje quiero dármelas de erudito porque perjuro conocer la solución, habría afrontado la crisis de otra manera si no hubiera sido en ese momento usted, que fue el a priori más inepto que he conocido, no ha tenido todavía esta experiencia de la que le hablo y debe actuar con sentido de la responsabilidad, y con ese sentido se equivoca una y otra vez, no se crea único. El tiempo no me deja hablar con usted aunque lo esté intentando con estás ganas de arrancarle los argumentos como si fuesen células de su cuerpo. Lo rebato, yo escucho su discurso, lo recuerdo, no me gusta verme en las grabaciones que continuamente emiten en la televisión y dan vueltas por las redes sociales, no me agrado en el pasado, en cambio en el presente y en el futuro incluso me asombra mi seguridad y entereza, cuando se trata de afrontar coloco primero el pecho, peco demasiado de arrogante, y cuando lo veo a usted en esta grabación esa arrogancia se transmuta en hueca e innecesaria, en esos ojos pequeños habita muchísimo miedo deslizándose con oscilación explosiva de las pupilas. Es usted un negado, no lo reconoció cuando todavía no era tarde, ni siquiera explicó todas las opciones posibles como criticó por lo mismo en otros anteriores en el cargo a usted, podríamos haber elegido, nos lo podía haber preguntado, nos llevó por un camino y en él seguiremos hasta nuevo aviso. Quisiera recobrar el esfuerzo, contabilizar y dar nombre a esa gente que olvidamos los dos y que merecen como nosotros vivir con dignidad en esta sociedad en la que creímos que cabíamos todos. Me sentiría satisfecho con que nuestro yo de dentro de unos meses o años se avergüence de nosotros. Le prometo que lucharé con todo mi ahínco para conseguirlo. Termino, me estoy alargando demasiado. Como adalid de las buenas maneras comprenderá usted que ya no nos parecemos tanto, pero yo tampoco quiero que degeneren y se conviertan las formas en violencia, sin embargo, si me escuchase, si me entendiera, si pudiera influir en usted, le diría, intente ser valiente. Son tantas opiniones, bastantes serán cualificadas, muchas más memeces, cada persona entiende de su parcela de conocimiento, el epidemiólogo curvas y números, el médico pacientes, el economista también curvas pero estas de ese ente abstracto que tira de los hilos del mundo. Junte a los expertos, escúchelos, luego en silencio observe a la sociedad como si usted no perteneciera a ella, y después, antes de la decisión final, imagínese siendo un individuo cualquiera escogido al azar, y sea valiente. Sé que no lo será…

Se nos quedó un bonito dilema.

Se nos quedó un bonito dilema.

Se nos quedó una bonita navidad. Ya se nos ha olvidado como excelentes moradores del presente que somos, tenemos tan poca previsión de futuro que asusta, somos niños y niñas a la que sus padres y madres deben obligar a pensar en los demás, por que si no, solo veremos el mundo como una prolongación nuestra en la que nos situamos en un centro alejado de la realidad, es un peligro cíclico que sucede, nos enfrascamos en nuestro ombligo y la civilización se va al garete mientras tanto. 

La palabra gentuza se usa poco, es la que me sale espontáneamente cuando veo una fiesta, un botellón, una manifestación de negacionistas. Aunque existen más individuxs  que se unen al grupo de la gentuza. Uno de los parámetros para medir la inteligencia es prever las consecuencias de tus actos, si unx va por una carretera con un coche creyendo que es un circuito cerrado y que nunca encontrará un obstáculo, una curva tomada a una velocidad excesiva podrá ser mortal para el, la, que la ha tomado, o con quien se encuentra. Por eso además de la gentuza, de las malas personas, existe un nutrido grupo de tontxs que no saben o no les enseñaron sus progenitores que los actos tienen consecuencias. En una sociedad deberíamos cuidarnos los unxs a los otrxs. Aunque, claro, si unimos gentuza, tontxs, liberalismo que pugna por la individualidad, la desmembración de la sociedad en individuxs que deben salvarse solos, por lo tanto mermados de fuerza para luchar contra los poderes, el coctel resulta explosivo y repulsivo. Es lo que está ocurriendo, afortunadamente no de modo general, pero sí con un tamaño suficiente para ser un problema, mucha gente está muriendo, sufriendo por salvar una economía que no se salva más que salvando a la gente. Dentro de unos meses, la empresa que le ha ido mal podrá irle bien, el que no trabaja podrá trabajar o intentarlo, pero quien está muerto no tendrá ninguna oportunidad. Es algo que el liberalismo nos ha metido en la cabeza. El caso es que no hay que decidir entre economía y vida, hay que elegir entre sociedad e individualidad, entre servicios públicos más eficientes y fuertes o dar el dinero a servicios privados que nunca nos tendrán en cuenta como personas sino como consumidores, y no quiere decir que no exista lo privado, pero no financiado y mejorado a costa de lo público, esa son las únicas elecciones que deberíamos toma si queremos imaginar, luchar contra lo que venga, porque los imprevisto siempre llegan, no sabemos cuando, que no nos pillen eligiendo entre economía y muerte. Que no seamos gentuza, ni tontxs, ni neoliberales, y menos aún fascistas. 

Se nos quedó una bonita navidad, ¿dónde está?

La eternidad es tiempo aún no construido.

La eternidad es tiempo aún no construido.

¿Y quién lo entiende?

Los caminos fueron infinitos al comienzo

y los resultados finitos cuando desovaron,

En una reacción en cadena interpretamos eco crucial

luz tártara, suspiro celeste, porfiria seca, estigma angosto,

nos replegamos a cuchichear en nuestro edredón de rata

con el sudor frío de la culpa, y la necedad de incauto

entre miedo y miedo nos mantuvieron la cabeza gacha

entre verdad y verdad nos creímos mejor la mentira,

El tiempo se inventó aquella tarde de primavera

en la que la luna había caído como un ascua

suspirando dolores, hirviendo la gélida tiniebla

lo construyeron andamiaje rodeando la estéril espera

aquello fraguó y se convirtió en una faja pétrea

loca como el frío de hueso, tonta como la luz de oído,

y como lo dejamos seguir, esa tarde y su invento,

aquí nos tendréis construyendo aire en los castillos

para siempre que es igual que para nunca.

Oda a los dedos.

Oda a los dedos.

Los dedos comparten con las galletas

que lo que les concierne los ablanda,

al lanzarlos como arietes a los abrazos 

los dejamos tentar quizás para conquistar,

a veces para ser los primeros que aman

a veces para ser los primeros que tiemblan

a veces para ser los primeros que fracasan,

sienten a los demás mejor que cualquier mirada,

son los que se agarran a la vida

y los que la dejan irse como arena,

te indican una dirección

y te pierden entre los sentidos,

son la voz con la que el cuerpo escribe

lamentos, risas, cariño, toques, roces…

en la oscuridad son piernas

que entre la fantasía avanzan,

y en el sueño tierra que mojada es objeto

y cuando se agrieta se deshace como tiempo.

Escuchar, es oír mil veces lo mismo.

Escuchar, es oír mil veces lo mismo.

El día que no reflexione sobre tu nombre

habré perdido la noción ubicua 

el sentimiento social que me vence

el pecado que surte el efecto antagonista,

el piso confinado en la paz

de libros desnudados

por ojos lascivos 

hasta saber lo que no saben,

Aquello tan repetido es silencio

una cuenta atrás hacia el final eterno,

una sola palabra basta

para convertirlo en cierto.