Atrévete a saber: es el primer paso y el más heroico.

Atrévete a saber: es el primer paso y el más heroico.

Sal fuera,

peléate

atrévete

rómpete

pega los pedazos

siempre sobra alguno,

deja los huecos

que entre el oxigeno

tócate las cicatrices

apóyate en ellas

para investigar

no te quedes

en lo de siempre

sueña con alzar

de lo aprendido

castillos de arena,

qué no duren mucho

el ladrillo rompe

como una trituradora

el futuro,

cáete

levántate

da un paso

pondrás los siguientes

a construir el paisaje,

no te detengas

el mundo de la ignorancia

está lleno de vidas vacías

que terminan contagiando

su obstinación,

muévelos

muévete

aprende

conversa

discute,

contigo primero

contigo después

acaba contigo.

Y vuelta a empezar…

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La fuerza que cambiará la tierra

La fuerza que cambiará la tierra

Ella soy,
entre los surcos
remata el espacio
se apodera del orbe
en el que los que cayeron
descansan revolviéndose,
la historia soy,
entre la penumbra
tendré que utilizar
mis manos secas
y gritar antes de llorar
por los que regresan
a soterrar derechos,
nos queda la calle
escapar del caparazón
el vagabundeo
geográfico
e imaginario,
la lucha
la libertad
el hálito,
ellas somos,
fabricadas
del futuro
que creyeron
arrebatar
los de la mala baba
los que las mataron
los que las borraron,
ellas somos,
y seremos la fuerza
que cambiará la tierra.

La ceguera

La ceguera

Cuando has crecido con la violencia
y no la ves, te esconderás siempre
de nombrarla,
habrás mirado tanto a un lado
que el cuello nunca volverá
a la verticalidad,
cuando el apego,
algo así como el amor
te une a esa violencia
jamás lograras limpiarla
de tu piel,
cuando encuentres jabón
y creas
que es la solución para lavar el espacio
de aquella historia
copia y pega de cien mil historias,
solamente habrás comenzado
a escapar,
a digerir,
a avanzar,
ojalá encuentres
la paz que buscas.

Paradigma de piernas inquietas

Paradigma de piernas inquietas

Me sentí especial
o me decantaba por el paradigma
o por el susurro del pájaro
que hablando, hablando
escucha el destino,
la guerra había comenzado,
las huestes del cabello blanco
se agarraban a su posición,
mañana despertaré oteando
feliz por haber sido el elegido,
ellos reinaron
pero yo seré la horma
que los paró,
el pájaro habla, habla
escúchale
no le hagas ningún caso,
sentirse especial es tan bueno
que solo su recuerdo
embellece las arrugas de la memoria,
aquella guerra que se me olvida a ratos
está tan cerca que desaparece
por la presbicia del juicio,
mi sonrisa vale más de mil palabras
me arranca lágrimas
me deja andar ensayando discursos
contra ella nadie encuentra remedio,
rompe, rompe el suelo
aunque encuentres el aire impenetrable,
siempre existe un buen agujero
por donde marcharse.

Me di cuenta, no era personal
el paradigma no respeta a nadie
todos fuimos escogidos
yo soy una persona normal.

Una pequeña guerra.

Una pequeña guerra.

Me crecieron varios odios,
el más famoso
el odio a los espejos
que devuelven todo
endurecido, aniquilado,
duermen con sus cercos
de cromo el tiempo,
devuelven su opinión
sin habérsela pedido,
esconden
que la verdadera fiesta
está en los sueños
y el cuerpo,
que el placer se siente
en un lugar aparte,
nos aborrecen
porque los construyeron
quebradizos.

Un caro precio

Nacimos fuertes, niñas
nos prohibieron jugar
y sufrimos en casas de plata,
gritamos, preguntamos,
seguimos fuertes, dueñas,
miramos a las cárceles, espejos,
y si vemos con nuestros ojos
y si cegamos como nos miran otros
y si entre el viento dejamos cartas,
y si ponemos en valor la existencia
dejando que caigan las cuerdas.

¿Para qué tener brazos?
¿para qué tener piernas?
Para seguir habitando la vida.
No dejar de darle importancia
no tratar de habituarnos a la nada
correr más que el miedo
no dejar que la locura sea el yerro,
las cosas por su nombre,
aquello donde estamos sumergidas
el machismo, la mordaza
el techo transparente, la coraza,
¿por qué reflexión?
¿por qué perseverancia?
Para poder sentir la vida.

¿De verdad que tiene que ser así?

¿De verdad que tiene que ser así?

Se destruye el presente
criticando el momento de intentar,
duele con cronicidad eterna ir por delante
nos martilleamos el pie con la revueltas
de la cosecha, de las estaciones, de las fechas,
reprimimos el hartazgo con comilonas
cerramos los ojos para digerir, y que se vayan
los pelmazos, las risas obligadas,
los llantos infructuosos,
todo con el deber de hacer lo correcto
lo que dios manda
lo que pactamos como sociedad.

Cantad al belén de un nacido en circunstancias miserables
mientras los de hoy viajan en un barco salidos de la muerte
riamos y brindemos por nuestra suerte
el mundo que construimos con la mugre
de nuevo rico sepultará al pobre.